Cinco coches de carreras para el recuerdo

Hoy día el automóvil está visto más como una herramienta que como un objeto pasional o que despierte algún tipo de sentimiento. Está tan popularizado y extendido que la mayoría de las personas le prestan la atención justa y en ocasiones, no entienden porque los aficionados se vuelven locos, cuando se cruzan con según que modelos ni tampoco, porque hay gente dispuesta a pagar hasta 36 millones de euros de por un coche. Pero realmente, el coche tiene mucho de pasional, de máquina sin sentido creada por unos locos allá por el Siglo XIX con más ganas que medios.

Contarle a alguien porque un automóvil es una máquina que despierta pasiones y odios por igual, se torna complicado cuando el oyente no siente ningún tipo de tracción por los coches, es como explicar porque te gusta el sabor de algún alimento. Pero comentar, que casi desde su creación se han llevado a cabo carreras de todo tipo y que hay marcas como Ferrari o McLaren que nacieron única y exclusivamente para las carreras, lo que puede dar una idea sobre el tema. Han existido (y existen) personas que se han endeudado y han empeñado todos sus bienes por amor al mundo del motor e incluso algunos pilotos, han llegado a competir con lesiones de importancia como ha ocurrido en el Rallye Dakar, donde se han llegado a ver motoristas con los tobillos rotos.

Pero además de pasional, la competición es el mundillo dentro del sector del automóvil donde más tecnología se desarrolla. Supone una de las pruebas más duras para los componentes de un coche y un lugar donde las marcas, pilotos y aficionados forjan leyendas que pasan a la historia. Y no sólo para los aficionados y simpatizantes de tan característico aparato, sino para la historia en sí, pues terminan influenciando en algún tipo de aspecto en la sociedad y de la industria en general.

Así, hemos creado una selección de coches de carreras que no te dejarán indiferente, ya sea por imagen, por prestaciones o por lo que significó en su momento cada uno. Sólo debes tener una cosa en cuenta que si no te gustan los coches y, simplemente, pasas por aquí debido a la curiosidad: los coches de carreras están, siempre vistos desde la posición de un aficionado, envueltos en misticismo, secretos y emoción.

 

Alfa Romeo 158 ‘Alfetta’ de 1950

coches de carreras

 

La Fórmula 1 está considerada la Categoría Reina del automovilismo, aunque lleve varios años de capa caída. Su historia es una de las que más leyendas acapara y más emoción genera entre los aficionados, siendo también la competición que mayores titulares genera en prensa.

Su primer campeonato se corrió en 1950, con un total de siete carreras y que que fue ganado por el Alfa Romeo 158, conocido como ‘Alfetta’. Un coche que a pesar de ser el primer Campeón del Mundo de Fórmula 1, fue gestado entre 1936 y 1937. Pero no sólo eso, estos Alfetta fueron desarrollados por petición expresa de enzo Ferrari, que por aquel entonces se encargaba de la gestión de los coches de carreras de Alfa Romeo.

Este primer Campeón del Mundo de Fórmula 1 tenía un motor V8 de 1.500 centímetros cúbicos que gracias a un compresor Roots llegó a rendir 350 CV a 8.500 rpm. Ganó seis de siete carreras en 1950 y sólo cedió algunas carreras en años posteriores al fuerte empuje que estaba generando Ferrari.

 

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Ford GT40 de 1964

Coches de carreras

 

Hay muchos aficionados que adoran a Ferrari como el mejor constructor del mundo de deportivos y otros muchos, le tienen cierto desprecio precisamente por lo anterior, porque siempre se les alaba o porque durante una época, lo ganaron todo. Pero aún y así, muchos de los sucesos acaecidos en el sector de las cuatro ruedas, han sido provocados directa o indirectamente por Ferrari.

Por ejemplo, Lamborghini comenzó a fabricar coches tras una discusión con el fundado de Ferrari y Ford creó el increíble Ford GT40 tras un plantón del propio Enzo ferrari cuando la marca americana intentó comprar el Cavallino Rampante en la década de los 60. Sólo un apunte más: Adrian Newey, uno de los mejores ingenieros que ha tenido la Fórmula 1 en los últimos años, ha sido poseedor de un Ford GT40 y lo considera uno de los mejores coches de carreras de la historia.

El Ford GT40 nació con el único objetivo de batir a Ferrari y ha ser posible, humillarle, en las 24 horas de Le Mans. Cosa que consiguió con la ayuda de otro nombre mítico como es Carroll Shelby, en las 24 Horas de Le Mans de 1966, cuando tres Ford GT40 cruzaron la meta en 1ª, 2ª y 3ª posición, totalmente en paralelo.

 

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Lancia Stratos HF de 1972

Lancia Stratos

 

Actualmente Lancia es una marca moribunda. Bajo el control de FIAT desde hace décadas, apenas tiene modelos en producción, no parece que vaya a tener muchos más en el futuro y su evolución técnica y tecnológica es nula. Una lástima cuando la marca tiene una historia que data de comienzos del Siglo XX y cuyo palmarés en competición es totalmente envidiable.

Durante décadas, la firma italiana fue una de las más punteras en competición e incluso colaboraba con Ferrari, de donde salieron coche como el Lancia Stratos HF, un modelo que fue un auténtico torbellino ganado el Campeonato del Mundo de Rallyes en 1974, 1975 y 1976.

El Lancia Stratos nació como un coche de carreras, siendo luego ‘adaptado’ a la producción en serie, aunque la palabra adaptado no es la más adecuada para definir exactamente lo realizado. Se aprovechó que Ferrari necesitaba homologar un motor para competición, el V8 Dino, pero no tenía capacidad productiva para llegar al mínimo exigible, algo que vino muy bien en Lancia para montarlo en este espectacular deportivo y permitir al mismo tiempo, que Ferrari alcanzara el número mínimo exigido para poder usar en sus coches de carreras.

 

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Benetton B194 de 1994

Benetton F1

 

Ya hemos hablado de la Fórmula 1, de sus inicios, y ahora regresamos de nuevo a ella para traeros otro bólido de la categoría que marcó un antes y un después. Y si, la marca del monoplaza es Benetton, la firma de ropa italiana que como Red bull, estuvo varias temporadas en la Fórmula 1 y además, dando mucha guerra.

El Benetton B194, coche que compitió en la temporada de 1994, es el coche de carreras que permitió a Michael Schumacher ganar su primer Mundial de Fórmula 1. No fue con una marca de coches ‘reconocida’, sino con un coche firmado por una marca totalmente ajena al mundo del motor, algo muy común en Fórmula 1.

Construido totalmente con fibra de carbono, tenía un motor Ford-Zetec V8 de 3.500 centímetros cúbicos y 750 CV, que fue capaz de ganar ocho carreras en 1994, sumando un total de 12 podios. Remarcar que durante toda la temporada, se acusó a Benetto de no tener un coche 100% legal, con mucha polémica e incluso artículos publicados años después hablando del posible empleo de control de tracción, algo prohibido por reglamento.

 

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Audi R10 TDi de 2005

Coche de carreras diesel

 

Crear un listado con los coches de carreras más importantes y no incluir al Audi R10 TDi sería un error garrafal. Este bólido supuso un cambio extremadamente importante en la historia de las carreras y mucho más, en la vasta trayectoria de Audi y de las 24 Horas de Le Mans, pues fue el primer coche de carreras con motor diésel que ganó la mítica prueba francesa.

Pero no solo fue el primer coche diésel en ganar en La Sarthe, fue casi imbatible en todas las carreras en las que compitió desde el primer momento. Representa uno de los mayores momentos históricos para los coches de carreras y por supuesto, para los motores diésel que sufrirían una auténtica revolución en el mercado.

Tras una inversión altísima, el Audi R10 TDi se presentó en París en el año 2005, con un motor V12 de 5.500 centímetros cúbicos y 650 CV. Potencia restringida por reglamento, pero que aun así se convirtió además, en uno de los proyectos más caros y revolucionarios de la historia de los coches de carreras.

 

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BONUS TRACK

Thrust SSC de 1997

Coche supersónico

 

SSC significa ‘Super Sonic Car’ pero por más que miramos las fotos, todas las que puedas encontrar en internet, nos cuesta ver un automóvil y no un avión sin alas. Pero lo es, o eso dicen y además, el Thrust SSC fue el primer coche de carreras de la historia en romper la barrera del sonido, o dicho de otra manera, alcanzó los 1.229, 81 km/h, más que un ‘Mach 1’, aunque dos días después logró llegar hasta los 1.232, 93 km/h batiendo su propia marca.

Para poder lograr una locura semejante, empleaba dos turborreactores Rolls-Royce 202, motores de avión que usaba por ejemplo uno de los cazas más míticos como el McDonnell Douglas F-4 Phantom con alrededor de 110.000 CV.

 

 

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