La magia de los coches clásicos

Los coches clásicos son la parte del mundo del automóvil más pasional y ‘romántica’. El simple amor por esta máquina tan común en nuestros días es lo que lleva a la gente a aficionarse a estos ‘coches viejos’. No todo el mundo entiende que tiene de especial ponerse a los mandos de un coche con, por ejemplo, 60 años bajo sus ruedas. Y muchas veces hay que darles la razón, o casi, pues según la edad del automóvil puede ser muy incómodo y difícil de conducir, así como exasperantemente lento.

El caso es que ellos tampoco entenderán las sensaciones que transmiten o la historia que hay detrás de cada coche, de cada modelo, de cada uno de estos coches clásicos. Porque al fin y al cabo es eso, historia, testigo de la evolución que ha sufrido el automóvil desde que se comenzó a experimentar con esta forma de movilidad en 1769, cuando Nicholas Joseph Cugnot construyó el primer vehículo a vapor del que se tiene constancia, un triciclo con ruedas de madera y llantas de hierro (no las llantas de ahora, sino como en los carruajes, la banda metálica que recorre el perímetro de la rueda) que se dice, pesaba 4,5 toneladas.

La historia de este aparato se mueve a lo largo del tiempo yendo de la mano, o casi, de la sociedad, cambiando juntos y evolucionando prácticamente al unísono. Pasando de ser artefactos infernales creados por ‘cuatro locos’, a objetos de deseo, de estatus y una muestra del alto nivel económico y social de su propietario, hasta hacerse con el tiempo dueño de las calles al llegar a todos lo hogares o casi. Cosas que han ido dejando automóviles espectaculares, con soluciones en muchos casos inverosímiles capaces de sonrojar por su atrevimiento a los ingenieros actuales. Pero claro, eran los albores del automóvil y todo valía, como en el amor y en la guerra.

Para mostrarte la magia que puede llegar a tener un coche clásico, hemos seleccionado tres modelos de la misma década y lanzados casi al mismo tiempo, a finales de 1920. Un momento en el cual, las características que habían definido al automóvil comienzan a dar un cambio para llegar a lo que hoy conocemos. Son tres modelos ‘de infarto’ y coches clásicos perseguidos por los coleccionistas. Como son los tres modelos de la misma época, los hemos colocado por el número de unidades fabricadas, pues los coches clásicos no siempre se fabricaban en serie. Así que empezamos por el que mayor tirada tuvo, dejando para el final el más exclusivo y escaso de todos.

Duesenberg J

Coches clásicos

 

Duesenberg es un fabricante de coches que comenzó a dar sus primeros pasos en 1905. Lo fundaron dos hermanos, Frederick y August Samuel Duesenberg. Eran de origen alemán pero la sede de la firma estaba en Estados Unidos, pues en aquella época era muy normal viajar al ‘Nuevo Mundo’ en busca de oportunidades.

Los expertos siempre han considerado el Duesenberg J como el mejor automóvil construido jamás en Estados Unidos. Era extremadamente lujoso, con una perfección mecánica difícil de igualar por entonces y muy rápidos para la época y para su tamaño y peso, pues por entonces los coches eran enormes y muy pesados.

En 1928, durante el Salón de Nueva York, se presentó el Duesenberg J de forma oficial. Era un proyecto de Frederick del que salieron cientos de unidades de Pennsylvania, donde se construía. Tenía un enorme motor de ocho cilindros, 6.882 centímetros cúbicos, 265 CV a 4.250 rpm y como curiosidad, todas las unidades eran probadas en el circuito de Indianápolis antes de ser entregada al cliente.

Mercedes SSK

Mercedes SSK

 

Presentar a una firma como Mercedes está de más, ¿quién no conoce esta marca? Además, se les considera las inventores del automóvil aunque no sea 100% cierto y con eso, ya se pueden esperar grandes cosas. Como por ejemplo una historia plagada de éxitos, patentes que han influido en la historia del automóvil y modelos completamente sorprendentes.

El Mercedes SSK es uno de esos modelos sorprendentes, pues ya en 1928 era capaz de alcanzar los 210 km/h y acelerar de 0 a 100 en menos de 10 segundos. Era uno de los coches más rápidos del mundo gracias a un motor de seis cilindros sobrealimentado por compresor que rendía 250 CV. Causó tal sensación que una publicación destinada a coches clásicos dijo una vez:

‘El SSK es la encarnación absoluta del coche deportivo alemán de las décadas de 1920-1930: tradicionalmente pintado de blanco, con unas dimensiones majestuosas y una sonoridad impresionantes. Quién ha visto y oído rodar un SSK lo recordará hasta su muerte’.

Se fabricaron únicamente 32 unidades de forma artesanal y fue diseñado por un tal Ferdinand Porsche, diseñador del Volkswagen Tipo 1 (el escarabajo, el primer Volkswagen) entre muchos otras cosas como los Auto Union Tipo C. Además, ayudaría posteriormente a su hijo, Ferry Porsche, a fundar la marca de deportivos Porsche.

Bugatti Type 41 Royale

Bugatti Clásicos

 

Bugatti, aunque muchos piensen que es un fabricante italiano, se trata de una marca francesa fundada en 1909. La confusión viene por su nombre y porque un día, se trasladó su sede a Italia. Su fundador, Ettore Bugatti, era italiano, nacido en Milán y era miembro de una familia especialmente acomodada y económicamente muy solvente, que buscó siempre construir el mejor automóvil del mundo.

Eso llegó, o al menos así lo creían en la marca, en 1926, cuando su hijo Jean Bugatti diseñó con tan solo 20 años el chasis del que sería durante mucho tiempo el automóvil más caro del mundo: el Bugatti Type 41 Royale. Un coche que medía 6 metros de longitud y era una oda al exceso.

Tenía un motor de 8 cilindros en línea, 13.000 centímetros cúbicos y 300 CV a 1.800 rpm, llegando a pesar más de tres toneladas. Sólo se hicieron seis unidades, todas ellas diferentes como la que ilustra estas líneas, el Bugatti Type 41 Royale Coupé Napoleón, la primera unidad fabricada de tan exclusivo automóvil; fue un coche demasiado caro incluso para los ricos y el más caro y espectacular de nuestra selección de coches clásicos.

 

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